Sabemos que muchas personas no pueden volver a trabajar de inmediato después de una lesión de este tipo. Por eso, además, tomamos en cuenta los ingresos que dejaste de recibir y, en casos más graves, la pérdida de tu capacidad para trabajar como antes. Esto es clave cuando la lesión afecta tu movilidad, tu concentración o tu desempeño en el trabajo.
Además, una lesión cerebral o espinal no sólo se vive en lo físico. También impacta tu día a día. El dolor constante, los cambios en el estado de ánimo, la dificultad para concentrarte o incluso para dormir son parte de lo que vives, y todo eso puede ser considerado dentro de tu reclamación.
También consideramos cómo cambia tu calidad de vida. Actividades que antes eran normales pueden volverse difíciles o imposibles. En algunos casos, incluso hace falta adaptar tu entorno, contar con apoyo en casa o usar equipo especializado para poder seguir adelante.








